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Los motivos para estudiar

Los motivos para estudiar
¿El estudio es un deber, una obligación o un propósito?

Alberto Jorge Rodríguez Sotelo

Es indudable que los tiempos han cambiado, y que hoy las sociedades modernas exigen que la educación provea respuestas rápidas y efectivas no sólo para cumplir sus propios fines, sino para atender los problemas de los contextos social, político, económico, cultural, etcétera. Por ello, te preguntamos a ti, joven: como estudiante, ¿te has dado cuenta de esto?, ¿comprendes lo que esto significa?

Ante la interrogante
Los estudiantes se preguntan con cierta frecuencia por qué y para qué se tiene que estudiar. Es triste darse cuenta que muchas veces las motivaciones profundas para emprender cualquier tipo de actividad pierden terreno, cediéndolo a cuestiones ligeras y superficiales. El contexto social actual siembra confusión y desánimo entre los más jóvenes, ofreciéndoles modelos de vida ligados al egoísmo, al consumismo y a la vida fácil, sin responsabilidades ni compromisos.
En lo que concierne al para qué, mucho se dice –y esto es acertado– que cursar alguna carrera universitaria es indispensable para construirnos un mejor futuro, y esto tiene que ver con la idea de llevar a cabo un proyecto de vida con sentido. En cuanto al por qué, podemos aducir que se acerca más a la conciencia, es decir, al quiénes somos, al sentido que le damos a la vida y a la gratitud debida a quienes nos han ayudado a ser lo que hoy somos.

Entre el “ser y el hacer”
El estudio no es algo que se hace a sí mismo, sino que necesita algún tipo de «motivación especial» para que sea una tarea constante de formación y crecimiento.
Ahora bien, ¿a qué le llamamos motivos o motivaciones para ser un buen estudiante?, ¿de qué tipo son?, o ¿será acaso que somos muy débiles para prescindir de ellos? En primer lugar, hay que tener presente que los motivos no surgen por sí mismos, sino que hay que buscarlos, hacerlos nuestros y cultivarlos. También es importante recordar que no todo motivo es útil, por eso hay que tener cuidado en su selección. A veces se presentan de manera externa, es decir, a manera de «incentivos», y generalmente provienen de parte de nuestros padres o familiares: se da el caso de que alguien se prepara académicamente sólo para obtener elogios, cosechar premios (una motocicleta, un viaje a la playa, alguna prenda de vestir costosa y de moda, etcétera), obtener buenas calificaciones, etcétera, y también para evitar posibles castigos, reprimendas verbales, malas calificaciones, entre otras cosas. No es que esté mal estudiar movido por este tipo de ayudaditas. Lo que sí es reprobable es que eso sea el único incentivo.

Y a ti, ¿qué te mueve?
Conviene que te preguntes a ti mismo qué es lo que te mueve a estudiar. Pero, de antemano lo decimos, conviene que recurras más a la automotivación que a los incentivos, sobre todo al dejar atrás la infancia. Habrás observado que un niño es capaz de «matarse estudiando» para conseguir una buena calificación o para ser el primero de la clase, y por consiguiente ser retribuido con algún juguete, un paseo al parque o al zoológico, entre otras cosas. Mas los mayores ya no se sienten emocionados por cosas como éstas. Por ello, insistimos, echa mano de la automotivación más que de cualquier otra cosa, no sólo porque va más acorde con los intereses de tu edad actual, sino también porque es una motivación más completa, eficaz y formativa. El estudiante que sabe automotivarse necesita pocos incentivos, o ninguno.

¿Por qué y para qué estudiar?
Analiza estos puntos:
1. No poder o no tener otra cosa mejor que hacer.
2. No lo sé. Me dejo llevar.
3. Conseguir un premio o evitar un castigo.
4. Por obligación o presión de terceras personas.
5. Para complacer a mis padres y profesores.
6. Para obtener buenas calificaciones.
7. Para ganar mucho dinero.
8. Por norma general o rutina, lo hace casi todo el mundo.
9. Por no trabajar a temprana edad.
10. Porque me parece interesante y atractivo.
11. Para prepararme para el futuro.
12. Para alcanzar reconocimiento y prestigio social.
13. Para sentirme bien conmigo mismo.
14. Para desarrollar la profesión que me atrae.
15. Porque la sociedad necesita personas bien formadas para transformarla y mejorarla.
16. Para encontrar respuesta a muchas cosas que despiertan mi curiosidad.
17. Para educarme mejor.
18. Para ser útil a los demás.
19. Para saber.
20. Para hacer lo que Dios espera de mí.

¿Cuáles puntos te parecen válidos y cuáles no? Esperamos, sinceramente, que del diez al veinte.

5 comments to Los motivos para estudiar

  • miguel saavedra

    Tengo el agrado de dirigirme a ustedes, para saludarlos cordialmente y a la vez felicitarlos por su espacio en la web, es un gran aporte al fomento del conocimiento y la educación. Mi nombre es Miguel Angel Saavedra López soy estudiante de los últimos ciclos de Psicología en la Universidad Nacional Federico Villarreal de Perú , este mail que les envío obedece también al siguiente motivo; estoy realizando una investigación sobre el por qué y para qué estudiar en alumnos de secundaria y recolectando información por la web topé con su artículo ” Los motivos para estudiar” el cual aborda en gran parte el problema de mi investigación, quisiera incluir ciertos aspectos del contenido de su artículo y por tanto citarlos en mi bibliografía sin embargo en su página web no encontré datos como: año, mes y día del sitio web. Quiera por favor me den a conocer dichos datos para la respectiva citación.
    Sin otro particular me despido sin antes agradecer anticipadamente su gentil colaboración.

    Atte.
    Miguel Saavedra López
    Jr. Chiclayo 4101
    San Martin de Porres -Lima 39
    Perú

  • Angel Velazco

    Hola. Leyendo este articulo me di cuenta que no soy la única persona que pensaba que la motivación o “incentivos” que te atraían en la escuela, te podrían motivar a estudiar en la universidad. Yo no fui un estudiante modelo ni muy bueno en el colegio, sino regular.

    Nunca necesite intensivos como viajes, paseos, permisos porque mis padres nunca me dieron y en realidad mi papá nunca creyó que eso fuera bueno. Estudiaba porque en fin tenia que hacerlo pero no le daba tanta importancia. Cuando ingresé a la Universidad Nacional Agraria la Molina, me di cuenta que todo era distinto. No podía seguir estudiando (podría decir que mas que estudiar a conciencia leía o captaba las ideas en clase, pero no era estudioso constantemente) de igual forma, mas bien tenia que ser dedicado y en realidad me puse a pensar la verdadera motivación que me impulsaría a coger un libro y aprenderme todo lo referente a mi carrera. Poniendo en duda en realidad si quería continuar, si era en realmente esto para mi, si me agradaría mi carrera.

    Concluyendo, vi que no tenia motivación real, hasta vi que esto podría caer en un desgano rotundo al estudio (o podría ser un “berrinche” por tener que cambiar mis malos y despreocupados hábitos. Comparando con la vida en el colegio vi que había sido conformista en mi vida escolar e irresponsable en cuanto a mis hábitos.

    En su artículo encontré verdades que me hicieron pensar. Actualmente tengo 18 y entro a la mayoría de edad, es momento que en realidad haga un cambio y me automotive no solo para el estudio, sino para dejar la infancia (que en realidad es difícil) para poder enfrentar la vida. Buscarle un sentido real y firme que me ayude a vivir a plenitud sin sentir que caigo en el fracaso.

    Angel Velasco

  • claudia aguirre

    Llegué a este blog buscando información para una tarea pendiente “carta exposición de motivos”, al enfrentarme a la redacción de dicha tarea me encontré que no sabía cuales eran mis motivos para estudiar; siempre he sido de las que sacan buenas calificaciones pero por la necesidad de ser reconocida por mis iguales y mis conocidos; debo decir que no soy ninguna chiquilla, ya tengo 33 años y en estos momentos estoy teniendo la oportunidad que me da Dios de continuar mis estudios a nivel licenciatura (psicología)…..pero, desde que tomé la decisión de continuar, la pregunta constante que me hago es ¿ por qué estudio a estas alturas de mi vida,cuando ya tengo una familia e hijos de 16 y 12 años que en estricta teoría me necesitan en casa a toda hora …..me di muchos motivos pero me parecían no válidos, a veces un tanto egoístas.
    Gracias a este artículo me di cuenta que mis motivos si son válidos, del 10 al 20.
    Ahora que tengo más claros mis motivos, que ya los busqué y corroboré que en realidad son válidos, me esforzaré en hacerlos míos y defenderlos con mayor vehemencia y desde luego cultivarlos para que en un futuro no muy lejano den muy buenos frutos.

  • jose lorenzo abreu

    Hola gracias este sitio tiene muchos puntos interesantes que me atraen puesto que entrare a la universidad en mayo y siento que aveces pierdo ganas de estudiar aun que la verdad siento mucho alegria por continuar con mis estudios y salir adelante para aprender y ser alguien en la vida gracias me gusto el sitio.

  • Hector Flores

    Gracias por el artículo que de verdad toca muy a fondo lo que significa y lo que implica el estudio para un joven. Yo soy seminarista y al menos a mí los estudios que estoy haciendo me están abriendo mucho los ojos a la realidad en la que nos encontramos. No quiero referirme solo al tema de la religión que es uno de tantos. Espero que todos nosotros jóvenes queramos dar un contributo bueno, fructífero. La educación que estamos recibiendo ahora, a fin de cuentas va a ir destinada directamente a todas esas personas que con nuestra profesión vamos a ayudar y por eso lanzo esta pregunta cómo quiero que sea esa futura ayuda?

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