diciembre 2011
D L M X J V S
« nov   ene »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Archivos

Categorías

El significado del perdón

Creciendo Juntos

Centros de Integración Juvenil, A.C.

El significado del perdón

Perdonar no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar El perdón es la respuesta moral de una persona a la injusticia que otra ha cometido. Uno puede perdonar y, sin embargo, no reconciliarse.

El perdón permite liberarse de todo lo soportado para seguir adelante. Debemos ponerle fin al ciclo del dolor por nuestro propio bien, y por el bien de futuras generaciones. Es un regalo que debemos proporcionarles a nuestros hijos. Cuando perdonamos, reconocemos el valor intrínseco de la otra persona.

“¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona”

El perdonar no borra el mal hecho, no quita la responsabilidad al ofensor por el daño hecho, ni niega el derecho a hacer justicia a la persona que ha sido herida. Tampoco le quita la responsabilidad del daño realizado. Perdonar es un proceso complejo. Es algo que sólo nosotros mismos podemos hacer. Paradójicamente, al ofrecer nuestra buena voluntad al ofensor, encontramos el poder para sanarnos. Al ofrecer este regalo a la otra persona, nosotros también lo recibimos.

El insigne fraile dominico Henri Lacordaire dijo: “¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona”.

Los primeros pasos hacia el perdón

Para poder perdonar a su agresor la víctima debe comprender que lo sucedido fue una ofensa. Debe reconocer que ella es tan valiosa como todas las demás personas, y que sus necesidades y sentimientos son importantes. Si intenta perdonar antes de valorarse, su perdón no será apropiado. Hasta que la víctima comprenda el valor que tiene como persona, no se respetará a sí misma.

Para el psiquiatra estadounidense Richard Fitzgibbon, hay tres formas básicas de lidiar con la ira: 1. Negarla; 2. Expresarla de muchas maneras mientras pretendemos que no estamos ofendidos; y 3. Perdonar. El doctor Fitzgibbon y otros psiquiatras y psicólogos, aplican una terapia que induce al paciente a perdonar, y comprueban que hay una mejoría considerable. Aquí se ve que la verdadera ciencia coincide con el Evangelio de Cristo. Estos son los pasos terapéuticos que ellos recomiendan:

1. Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida. La persona puede estar deprimida sin saber por qué, hasta que descubre la causa oculta por muchos años o sólo por horas.

2. Reconocer la fuente de la herida, y descubrir el por qué.

3. Elegir perdonar. Aunque haya base para la ira y la venganza, no se elige eso, sino perdonar. Y esto va más allá de lo religioso –que es muy importante–, sino también por instinto de conservación: le va a hacer bien psíquica y físicamente.

4. Buscar una nueva forma de pensar sobre esa persona que nos ha hecho mal. Cuando lo hacemos, por lo general descubrimos que es un ser vulnerable, probablemente con heridas.

Debemos liberarnos del dominio que la persona que nos ha herido ejerce todavía sobre nosotros mediante nuestro odio. Perdonar libera la memoria y nos permite vivir en el presente, sin recurrencias constantes al pasado doloroso.

Pedir perdón y perdonar

Pedir perdón es asumir la totalidad de nuestra falta, con toda ella, y sentir todo el mal que produjo; decir que aunque no puedas del todo repararla, te produjo dolor la acción, lo sientes, estás arrepentido, y quieres de vuelta procurar lo bueno. La estatura humana del perdón por ello es mucho más alta y propia de los grandes, y necesaria en los cristianos, porque hemos sido perdonados desde antes de existir, y así como perdonemos se nos perdonará.

Muchas veces nos cuesta pedir disculpas a nuestros amigos, compañeros, por un mal acto que hemos cometido. Pedir perdón por una mala acción es la forma más poderosa de demostrar nuestra humildad y honestidad.

Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta; perdonar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida, entonces te darás cuenta que has perdonado.

Perdonar a quien nos ha ofendido desarma al adversario y puede incluso transformar un campo de batalla en un lugar de solidaria cooperación. Éste es un desafío que concierne a cada individuo, pero también a las comunidades, a los pueblos y a la humanidad entera. Reconciliarse puede resultar problemático cuando en el origen se encuentra una culpa propia. Si en cambio la culpa es del otro, reconciliarse puede incluso ser visto como una irrazonable humillación.

Consecuencias ante la falta del perdón

Todos tenemos una historia en la cual sufrimos carencias y frustraciones, las cuales suelen dejar heridas. A través de esta historia vivimos el presente, a veces como culpables o culpando, y a través de esto nos relacionamos con los demás. Cuando el sufrimiento por injusticias en el pasado fue frecuente o intenso nuestras relaciones se ven afectadas, así pues, prejuicios, enemistades, rencores y vidas sin plenitud suelen ser la constante.

Reflexionemos, amigo lector… ¿Tiene algo que perdonarse?, ¿o acaso alguien a quien perdonar? No dude en comenzar hoy, le aseguro que su vida será cada vez más satisfactoria.

Como siempre estamos para servirle en Montes Andes No. 45, col. Lindavista, Tepic, Nayarit; o llámenos al (311) 217 1758, en Centros de Integración Juvenil AC.

———

Comentarios al autor: (cijtepic@hotmail.com)

Leave a Reply

  

  

  

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>